Maricón, sarasa, bujarrón.. todos los gais conocemos por nuestra
propia experiencia de vida las denominaciones que suele utilizar la mayoría
de la sociedad para refirirse a nosotros. La abundancia de posibilidades
en gallego y aún más en castellano es, como sabemos, bien
amplia. Lo que desconocemos es el origen de todas esas palabras y qué
procedimientos se encuentran en otras lenguas semejantes, es decir, otras
lenguas románicas, que, como el gallego, provienen del latín.
Como veremos, estos procedimientos son muy similares, y es que, aunque
las hablas varian, la fobia que determina las denominaciones de la homosexualidad
masculina es común a todas ellas.
Para empezar, todas las lenguas románicas y europeas en general,
recibieron una serie de préstamos procedentes de las lenguas clásicas.
Así, el latín, el griego e incluso el hebreo ofrecen una
serie de elementos léxicos que son del más socorrido en libros,
tratados y diccionarios. He aquí los cultismos más difundidos.
-"Pederasta" es una palabra heredada del griego. Está
compuesta por dos otras (rapaz) y (amante) que nos dan una pista del significado
inicial de "pederasta"- hombre adulto a quien gustan los rapaces
jóvenes. Con el tiempo, este significado inicial se amplió
y acabó por ser utilizado para designar todo tipo de relación
homosexual masculina. Tal fue la generalización de este uso que
en Francia dejó de ser entendida como cultismo. El francés
"péde", diminutivo de "péderaste"
es utilizado comunmente de trato peyorativo. Además de "péde'
también, se utiliza como insulto "pédale"
(literalmente, pedal) que en el pincipio consistió un eufemismo.
-"Sodomita" de todos es sabido el cáracter bíblico
de esta palabra. Proviene de 'sodomía", eufemismo utilizado
para designar el sexo anal y, por extensión, la homosexualidad.
Según los cronistas bíblicos, en Sodoma, esa era una práctica
de coito por la cual Dios decidió reducir la ciudad a ceniza.
-"Homosexual" esta es la palabra más utilizada,
aparte de 'gai' para designar asepticamente las relaciones sexuales entre
personas del mismo sexo. Se trata de un neologismo introducido a finales
del siglo XIX y creado a partir del elemento griego 'homos' (semejante,
igual) y 'sexual'.
Fuera de estas y otras denominaciones más o menos eufemísticas-
como "invertido" o "afeminado", por ejemplo, las lenguas
desarrollaron por vía popular una variadísima abundancia de
insultos y caracterizaciones peyorativas. Un caso claro de denominación
directa es la catalana "culer" (literalmente, aficionado
a los culos). Pero casi todas las denominaciones populares son el resultado
de una comparación del hecho homosexual con fenómenos que
"la sabiduría popular" consideró similares al mismo.
Una de las comparaciones más comunes es la que se hace entre los
homosexuales y las mujeres.
He de subrayar que muchas comparaciones peyorativas de este tipo se han
partido de dos caracterizaciones concretas de mujer la mujer habladora y
la mujer de moral relajada. Las consideraciones machistas de la imagen
femenina son, luego, aplicadas por las sociedades patriarcales a la hora
de caracterizar el acto homosexual.
De la correspondencia caracterizada por "homosexual = mujer vulgar"
sea la conocida denominación "marica" (antaño, nombre
vulgar que representaba para el machismo el prototipo de la mujer, función
que hoy ocupa otro nombre en el Estado Español "maruja").
De "marica", denominación que encontramos en las lenguas
de la Peninsula Ibérica (gallego, portugués, catalán,
y castellano) surgió toda una familia léxica derivada "maricón",
"amaricado", "maricallo", "mariquita", "mariquinhas",
etc... Otra denominación que parte de un nombre representativo de
mujer es la de "marión" en toda la Península Ibérica
y hoy muy reducida a algunas hablas dialectales (sobre todo del espacio
linguístico catalán, occitano y francés). De 'marión'
también tenemos derivados "mariolo", "marioso",
"marieta", "mariette'. En italiano damos con "checca",
un diminutivo de "Francesca" (en gallego, Checca sería
entonces "Paca") utilizado también para denominar a los
homosexuales masculinos.
De la identificación patriarcal, "homosexual= prostituta",
surge la denominación "puto" muy difundida en la Edad Media
en castellano (y seguramente también en gallego-portugués)
y que luego fue sustituida en el uso cotidiano por "maricón"
y todos sus derivados. Así y todo, "puto" es una denominación
muy usada en Iberoamérica. De esta caracterización proviene
también la denominación "sarasa" (peste, mujer de
mala vida) típica del castellano de Andalucía y que luego
se extendería por toda la Península Ibérica. Del vencejo
caracterizador del submundo homosexual con el submundo de la prostitución,
surgió también "chulo" en el espacio iberorrománico.
Dependiendo de las hablas, "chulo" puede designar al hombre que
se prostituye, un tipo de "homosexual- macho" o ya, en general,
cualquier caracterización de la homosexualidad (este último
es el caso de las hablas brasilennas).
Otra caracterización habitual es la de "homosexual= mujer deslenguada"
que produce denominaciones del tipo "damerino" (en hablas italianas),
"tapette" y "tante" "tantouse" (estas tres
en francés). En relación directa con las dos caracterizaciones
anteriores, damos con la de "homosexual = holgazán, inútil"
y de la que saldría "frocio" (evolución dialectal
de "floscio" "flojo" de poco espíritu) muy común
en Italia.
La identificación popular de los homosexuales masculinos con animales
simbólicos de la feminidad es especialemente productiva. Con esta
caracterización está relacionada, sin duda, la denominación
portuguesa de "bicha", muy común, y de sus derivados ("bichoa",
"bicharoca", "bichona"....). Tradicionalmente "bicha"
era utilizada para designar al serpiente, aparte de otras especies como
la lombriz o la sanguesuga. Otra denominación de este tipo es la
de "mariposa", muy común en castellano y de carácter
más eufemístico. Pero tal vez, la denominación más
humillante basada en una identificación "homosexual= hembra"
es la italiana "recchione" "ricchione" que provienen
de "recchia" (borrega u oveja que se aleja para la reproducción).
Es muy posible que la denominación lusobrasileña de "venado"
(y también la de "vinte-e-quatro", número que representa
el venado en la Lotaria do Bicho) esté en relación con este
tipo de identificaciones con los animales.
Una excepción a todos estos procesos consiste a raíz de "bujar"
que produce en castellano "bujarrón/a" "bujarra".
Parece ser que procede del latín "búlgarum" (natural
de Bulgaria, país de cristianización más bien tardía)
muy utilizado como sinónimo de "hereje". La extensión
del significado de hereje o de pecado y luego el de sodomita fijó
de la palabra un insulto homofóbico. Aparte de la conocida solución
castellana (que se extendió a las hablas gallegoportuguesas) también
tenemos soluciones de la misma etimología y con el mismo significado
en catalán ("bujarró ") en francés ("bougeron")
y en hablas italianas ("buggerone") aunque todas ellas estén
ya en desuso.
El actual "gai", todavía no reconocido por la Real Academia
de la Lengua Gallega en su diccionario, también procedería
del latín. La etimología parece ser, "gaudium"
(alegre) adjetivo muy común en francés y en occitano- especialmente
en la época medieval. La solución "gai/e" de galorromania
también pasó al inglés conservando los siguientes significados
iniciales persona llena de alegría o dispuesta a ella (en conexión
con esta idea estarían también denominaciones más
exageradas como "folle" "louca" "loca", persona
aficionada al placer o a la mala vida y persona presumida). Vistas las
otras asociaciones, no es de extrañarse que "gay" en
seguida se asociase en inglés al homosexual. Esta denominación
caería en desuso durante siglos hasta que el movimiento homosexual
contemporáneo se apropiase de ella para designar al homosexual concienciado
y liberado.
Estas son, pues, algunas de las denominaciones más usadas en Europa.
Podemos ver que las más comunes y populares proceden de un tipo de
asociaciones generadas por el sistema patriarcal para estigmatizar la homosexualidad
de una forma más o menos indirecta.
", "marieta", "mariette'. En italiano
damos con "checca", un diminutivo de "Francesca" (en
gallego, Checca sería entonces "Paca") utilizado también
para denominar a los homosexuales masculinos.
De la identificación patriarcal, "homosexual= prostituta",
surge la denominación "puto" muy difundida en la
Edad Media en castellano (y seguramente también en gallego-portugués)
y que luego fue sustituida en el uso cotidiano por "maricón"
y todos sus derivados. Así y todo, "puto" es una denominación
muy usada en Iberoamérica. De esta caracterización proviene
también la denominación "sarasa" (peste, mujer de
mala vida) típica del castellano de Andalucía y que luego
se extendería por toda la Península Ibérica. Del vencejo
caracterizador del submundo homosexual con el submundo de la prostitución,
surgió también "chulo" en el espacio iberorrománico.
Dependiendo de las hablas, "chulo" puede designar al hombre que
se prostituye, un tipo de "homosexual- macho" o ya, en general,
cualquier caracterización de la homosexualidad (este último
es el caso de las hablas brasilennas).
Otra caracterización habitual es la de "homosexual= mujer deslenguada"
que produce denominaciones del tipo "damerino" (en hablas
italianas), "tapette" y "tante" "tantouse"
(estas tres en francés). En relación directa con las dos
caracterizaciones anteriores, damos con la de "homosexual = holgazán,
inútil" y de la que saldría "frocio" (evolución
dialectal de "floscio" "flojo" de poco espíritu)
muy común en Italia.
La identificación popular de los homosexuales masculinos con animales
simbólicos de la feminidad es especialemente productiva. Con esta
caracterización está relacionada, sin duda, la denominación
portuguesa de "bicha", muy común, y de sus derivados
("bichoa", "bicharoca", "bichona"....).
Tradicionalmente "bicha" era utilizada para designar al
serpiente, aparte de otras especies como la lombriz o la sanguesuga. Otra
denominación de este tipo es la de "mariposa", muy común
en castellano y de carácter más eufemístico. Pero
tal vez, la denominación más humillante basada en una identificación
"homosexual= hembra" es la italiana "recchione" "ricchione"
que provienen de "recchia" (borrega u oveja que se aleja para
la reproducción). Es muy posible que la denominación lusobrasileña
de "venado" (y también la de "vinte-e-quatro",
número que representa el venado en la Lotaria do Bicho) esté
en relación con este tipo de identificaciones con los animales.
Una excepción a todos estos procesos consiste a raíz de "bujar"
que produce en castellano "bujarrón/a" "bujarra".
Parece ser que procede del latín "búlgarum"
(natural de Bulgaria, país de cristianización más
bien tardía) muy utilizado como sinónimo de "hereje".
La extensión del significado de hereje o de pecado y luego el de
sodomita fijó de la palabra un insulto homofóbico. Aparte
de la conocida solución castellana (que se extendió a las
hablas gallegoportuguesas) también tenemos soluciones de la misma
etimología y con el mismo significado en catalán ("bujarró
") en francés ("bougeron") y en hablas italianas
("buggerone") aunque todas ellas estén ya en desuso.
El actual "gai", todavía no reconocido por la Real Academia
de la Lengua Gallega en su diccionario, también procedería
del latín. La etimología parece ser, "gaudium"
(alegre) adjetivo muy común en francés y en occitano- especialmente
en la época medieval. La solución "gai/e"
de galorromania también pasó al inglés conservando
los siguientes significados iniciales persona llena de alegría o
dispuesta a ella (en conexión con esta idea estarían también
denominaciones más exageradas como "folle" "louca"
"loca", persona aficionada al placer o a la mala vida y
persona presumida). Vistas las otras asociaciones, no es de extrañarse
que "gay" en seguida se asociase en inglés al homosexual.
Esta denominación caería en desuso durante siglos hasta que
el movimiento homosexual contemporáneo se apropiase de ella para
designar al homosexual concienciado y liberado.
Estas son, pues, algunas de las denominaciones más usadas en Europa.
Podemos ver que las más comunes y populares proceden de un tipo de
asociaciones generadas por el sistema patriarcal para estigmatizar la homosexualidad
de una forma más o menos indirecta.