COMO LLAMAMOS A LOS HOMBRES GAIS

por Carlos Valcárcel


Maricón, sarasa, bujarrón.. todos los gais conocemos por nuestra propia experiencia de vida las denominaciones que suele utilizar la mayoría de la sociedad para refirirse a nosotros. La abundancia de posibilidades en gallego y aún más en castellano es, como sabemos, bien amplia. Lo que desconocemos es el origen de todas esas palabras y qué procedimientos se encuentran en otras lenguas semejantes, es decir, otras lenguas románicas, que, como el gallego, provienen del latín. Como veremos, estos procedimientos son muy similares, y es que, aunque las hablas varian, la fobia que determina las denominaciones de la homosexualidad masculina es común a todas ellas.


Para empezar, todas las lenguas románicas y europeas en general, recibieron una serie de préstamos procedentes de las lenguas clásicas. Así, el latín, el griego e incluso el hebreo ofrecen una serie de elementos léxicos que son del más socorrido en libros, tratados y diccionarios. He aquí los cultismos más difundidos.

-"Pederasta" es una palabra heredada del griego. Está compuesta por dos otras (rapaz) y (amante) que nos dan una pista del significado inicial de "pederasta"- hombre adulto a quien gustan los rapaces jóvenes. Con el tiempo, este significado inicial se amplió y acabó por ser utilizado para designar todo tipo de relación homosexual masculina. Tal fue la generalización de este uso que en Francia dejó de ser entendida como cultismo. El francés "péde", diminutivo de "péderaste" es utilizado comunmente de trato peyorativo. Además de "péde' también, se utiliza como insulto "pédale" (literalmente, pedal) que en el pincipio consistió un eufemismo.

-"Sodomita" de todos es sabido el cáracter bíblico de esta palabra. Proviene de 'sodomía", eufemismo utilizado para designar el sexo anal y, por extensión, la homosexualidad. Según los cronistas bíblicos, en Sodoma, esa era una práctica de coito por la cual Dios decidió reducir la ciudad a ceniza.

-"Homosexual" esta es la palabra más utilizada, aparte de 'gai' para designar asepticamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Se trata de un neologismo introducido a finales del siglo XIX y creado a partir del elemento griego 'homos' (semejante, igual) y 'sexual'.

Fuera de estas y otras denominaciones más o menos eufemísticas- como "invertido" o "afeminado", por ejemplo, las lenguas desarrollaron por vía popular una variadísima abundancia de insultos y caracterizaciones peyorativas. Un caso claro de denominación directa es la catalana "culer" (literalmente, aficionado a los culos). Pero casi todas las denominaciones populares son el resultado de una comparación del hecho homosexual con fenómenos que "la sabiduría popular" consideró similares al mismo.

Una de las comparaciones más comunes es la que se hace entre los homosexuales y las mujeres.

He de subrayar que muchas comparaciones peyorativas de este tipo se han partido de dos caracterizaciones concretas de mujer la mujer habladora y la mujer de moral relajada. Las consideraciones machistas de la imagen femenina son, luego, aplicadas por las sociedades patriarcales a la hora de caracterizar el acto homosexual.

De la correspondencia caracterizada por "homosexual = mujer vulgar" sea la conocida denominación "marica" (antaño, nombre vulgar que representaba para el machismo el prototipo de la mujer, función que hoy ocupa otro nombre en el Estado Español "maruja"). De "marica", denominación que encontramos en las lenguas de la Peninsula Ibérica (gallego, portugués, catalán, y castellano) surgió toda una familia léxica derivada "maricón", "amaricado", "maricallo", "mariquita", "mariquinhas", etc... Otra denominación que parte de un nombre representativo de mujer es la de "marión" en toda la Península Ibérica y hoy muy reducida a algunas hablas dialectales (sobre todo del espacio linguístico catalán, occitano y francés). De 'marión' también tenemos derivados "mariolo", "marioso", "marieta", "mariette'. En italiano damos con "checca", un diminutivo de "Francesca" (en gallego, Checca sería entonces "Paca") utilizado también para denominar a los homosexuales masculinos.

De la identificación patriarcal, "homosexual= prostituta", surge la denominación "puto" muy difundida en la Edad Media en castellano (y seguramente también en gallego-portugués) y que luego fue sustituida en el uso cotidiano por "maricón" y todos sus derivados. Así y todo, "puto" es una denominación muy usada en Iberoamérica. De esta caracterización proviene también la denominación "sarasa" (peste, mujer de mala vida) típica del castellano de Andalucía y que luego se extendería por toda la Península Ibérica. Del vencejo caracterizador del submundo homosexual con el submundo de la prostitución, surgió también "chulo" en el espacio iberorrománico. Dependiendo de las hablas, "chulo" puede designar al hombre que se prostituye, un tipo de "homosexual- macho" o ya, en general, cualquier caracterización de la homosexualidad (este último es el caso de las hablas brasilennas).

Otra caracterización habitual es la de "homosexual= mujer deslenguada" que produce denominaciones del tipo "damerino" (en hablas italianas), "tapette" y "tante" "tantouse" (estas tres en francés). En relación directa con las dos caracterizaciones anteriores, damos con la de "homosexual = holgazán, inútil" y de la que saldría "frocio" (evolución dialectal de "floscio" "flojo" de poco espíritu) muy común en Italia.

La identificación popular de los homosexuales masculinos con animales simbólicos de la feminidad es especialemente productiva. Con esta caracterización está relacionada, sin duda, la denominación portuguesa de "bicha", muy común, y de sus derivados ("bichoa", "bicharoca", "bichona"....). Tradicionalmente "bicha" era utilizada para designar al serpiente, aparte de otras especies como la lombriz o la sanguesuga. Otra denominación de este tipo es la de "mariposa", muy común en castellano y de carácter más eufemístico. Pero tal vez, la denominación más humillante basada en una identificación "homosexual= hembra" es la italiana "recchione" "ricchione" que provienen de "recchia" (borrega u oveja que se aleja para la reproducción). Es muy posible que la denominación lusobrasileña de "venado" (y también la de "vinte-e-quatro", número que representa el venado en la Lotaria do Bicho) esté en relación con este tipo de identificaciones con los animales.


Una excepción a todos estos procesos consiste a raíz de "bujar" que produce en castellano "bujarrón/a" "bujarra". Parece ser que procede del latín "búlgarum" (natural de Bulgaria, país de cristianización más bien tardía) muy utilizado como sinónimo de "hereje". La extensión del significado de hereje o de pecado y luego el de sodomita fijó de la palabra un insulto homofóbico. Aparte de la conocida solución castellana (que se extendió a las hablas gallegoportuguesas) también tenemos soluciones de la misma etimología y con el mismo significado en catalán ("bujarró ") en francés ("bougeron") y en hablas italianas ("buggerone") aunque todas ellas estén ya en desuso.

El actual "gai", todavía no reconocido por la Real Academia de la Lengua Gallega en su diccionario, también procedería del latín. La etimología parece ser, "gaudium" (alegre) adjetivo muy común en francés y en occitano- especialmente en la época medieval. La solución "gai/e" de galorromania también pasó al inglés conservando los siguientes significados iniciales persona llena de alegría o dispuesta a ella (en conexión con esta idea estarían también denominaciones más exageradas como "folle" "louca" "loca", persona aficionada al placer o a la mala vida y persona presumida). Vistas las otras asociaciones, no es de extrañarse que "gay" en seguida se asociase en inglés al homosexual. Esta denominación caería en desuso durante siglos hasta que el movimiento homosexual contemporáneo se apropiase de ella para designar al homosexual concienciado y liberado.

Estas son, pues, algunas de las denominaciones más usadas en Europa. Podemos ver que las más comunes y populares proceden de un tipo de asociaciones generadas por el sistema patriarcal para estigmatizar la homosexualidad de una forma más o menos indirecta.


", "marieta", "mariette'. En italiano damos con "checca", un diminutivo de "Francesca" (en gallego, Checca sería entonces "Paca") utilizado también para denominar a los homosexuales masculinos.

De la identificación patriarcal, "homosexual= prostituta", surge la denominación "puto" muy difundida en la Edad Media en castellano (y seguramente también en gallego-portugués) y que luego fue sustituida en el uso cotidiano por "maricón" y todos sus derivados. Así y todo, "puto" es una denominación muy usada en Iberoamérica. De esta caracterización proviene también la denominación "sarasa" (peste, mujer de mala vida) típica del castellano de Andalucía y que luego se extendería por toda la Península Ibérica. Del vencejo caracterizador del submundo homosexual con el submundo de la prostitución, surgió también "chulo" en el espacio iberorrománico. Dependiendo de las hablas, "chulo" puede designar al hombre que se prostituye, un tipo de "homosexual- macho" o ya, en general, cualquier caracterización de la homosexualidad (este último es el caso de las hablas brasilennas).

Otra caracterización habitual es la de "homosexual= mujer deslenguada" que produce denominaciones del tipo "damerino" (en hablas italianas), "tapette" y "tante" "tantouse" (estas tres en francés). En relación directa con las dos caracterizaciones anteriores, damos con la de "homosexual = holgazán, inútil" y de la que saldría "frocio" (evolución dialectal de "floscio" "flojo" de poco espíritu) muy común en Italia.

La identificación popular de los homosexuales masculinos con animales simbólicos de la feminidad es especialemente productiva. Con esta caracterización está relacionada, sin duda, la denominación portuguesa de "bicha", muy común, y de sus derivados ("bichoa", "bicharoca", "bichona"....). Tradicionalmente "bicha" era utilizada para designar al serpiente, aparte de otras especies como la lombriz o la sanguesuga. Otra denominación de este tipo es la de "mariposa", muy común en castellano y de carácter más eufemístico. Pero tal vez, la denominación más humillante basada en una identificación "homosexual= hembra" es la italiana "recchione" "ricchione" que provienen de "recchia" (borrega u oveja que se aleja para la reproducción). Es muy posible que la denominación lusobrasileña de "venado" (y también la de "vinte-e-quatro", número que representa el venado en la Lotaria do Bicho) esté en relación con este tipo de identificaciones con los animales.


Una excepción a todos estos procesos consiste a raíz de "bujar" que produce en castellano "bujarrón/a" "bujarra". Parece ser que procede del latín "búlgarum" (natural de Bulgaria, país de cristianización más bien tardía) muy utilizado como sinónimo de "hereje". La extensión del significado de hereje o de pecado y luego el de sodomita fijó de la palabra un insulto homofóbico. Aparte de la conocida solución castellana (que se extendió a las hablas gallegoportuguesas) también tenemos soluciones de la misma etimología y con el mismo significado en catalán ("bujarró ") en francés ("bougeron") y en hablas italianas ("buggerone") aunque todas ellas estén ya en desuso.

El actual "gai", todavía no reconocido por la Real Academia de la Lengua Gallega en su diccionario, también procedería del latín. La etimología parece ser, "gaudium" (alegre) adjetivo muy común en francés y en occitano- especialmente en la época medieval. La solución "gai/e" de galorromania también pasó al inglés conservando los siguientes significados iniciales persona llena de alegría o dispuesta a ella (en conexión con esta idea estarían también denominaciones más exageradas como "folle" "louca" "loca", persona aficionada al placer o a la mala vida y persona presumida). Vistas las otras asociaciones, no es de extrañarse que "gay" en seguida se asociase en inglés al homosexual. Esta denominación caería en desuso durante siglos hasta que el movimiento homosexual contemporáneo se apropiase de ella para designar al homosexual concienciado y liberado.

Estas son, pues, algunas de las denominaciones más usadas en Europa. Podemos ver que las más comunes y populares proceden de un tipo de asociaciones generadas por el sistema patriarcal para estigmatizar la homosexualidad de una forma más o menos indirecta.