Violacion de los Derechos Humanos a
Lesbianas en Uruguay 
El Dr. Guillermo Pays ée, abogado de SERPAJ, contribuy ó
con su asesoramiento de dos años, en un Proyecto de Ley que
buscaba reglamentar la prostituci ón callejera, incluyendo a
mujeres y transvestite.
En el ultimo año, lleg ó a la sede de H.U. un libro publicado por Amnist ía Internacional Filial Londres, aunque en español. Esto hable claramente, de que aunque internacionalmente existe la preocupaci ón de tomar contacto con grupos como Homosexuales Unidos/Lesvenus, la fillal de A.I.,- Uruguay parece no haberse enterado.
En este libro, titulado: Rompamos El Silencio - Violaciones de H. R. Basadas En La Orientacion Sexual se expose lo siguiente: En muchos casos, la labor de A.I. en pro de los homosexuales puede consistir --entre otras cosas-- en trabajar para conseguir la derogaci ón de leyes que podr ían llevar a la detenci ón de presos de conciencia, sobre la base de su identidad sexual.
Sin embargo, debemos ser muy precisos en ésto, el caso de nuestro pa ís es otro. Aqu í no existen leyes que condenen la homosexualidad, sea ésta de hombres o mujeres.
Se insiste en algunos ámbitos, que ser ía necesaria una ley de antidiscriminaci ón, donde estuviera incluida, la que afecta a personas homosexuales. Pero ¨qu é hacer con una ley que no se cumple? Tomando la experiencia sufrida por las mujeres, deber íamos tener en cuenta precisamente lo analizado sobre su ''mito de igualdad,, , cuyos "Derechos,, comenzaron a aprobarse hace m ás de 60 años.
Creemos importante lo señalado por un conocido jurista de muestro medio, el Dr. Couture: "Hay caracteres humanos y sociales muy profundos que no pueden ser afectados sustancialmente por el legislador.
Y otro paso importante a dar, ser ía echar un vistazo a algunas disposiciones Constitucionales, para abarcar el amplio espectro de la legalidad.
Los Derechos Constitucionales no mencionan, la posibilidad de amparo, seg ún se es hombre o mujer, sino que como dice en su Cap ítulo I, de la Secci ón II, Art ículo 8ø: "Todas las personas son iguales ante la Ley, no reconoci éndose otra distinci ón entre ellas, sino la de los talentos o las virtudes.
A modo de ampliar el conocimiento sobre otros temas de inter és, reproduzco los siguientes art ículos:
Art. 10ø Las acciones privadas de las personas, que e ning ún modo atacan el orden p úblico ni perjudican a un tercero, est án exentas de las autoridad de los magistrados.
Art. 39ø Todas las personas tienen el Derecho de asociarse, cualquier asesa el objeto que persigan, siempre que no constituyan una ascoiaci ón il ícita declarada por Ley.
Cap. II, El cuidado y educaci ón de los hijos, para que éstos alcancen su plena capacidad corporal.
Art. 41ø intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres. La ley dispondr á las medidas necesarias para que la infancia y juventud, sean protegidas contra el abandono corporal, intelectual o moral, de sus padres o tutores, as í como contra la explotaci ón y el abuso.
Art. 44ø El estado legislar á en todas las cuestiones relacionadas con las salud e higiene p úblicas, procurando el perfeccionamiento f ísico, moral y social de todos los habitantes de pa ís.
En otros pa íses, la existencia de mandatos Constitucionales, o enmiendas de éstos, o Leyes, se han constitudio en las base de la respectiva discriminaci ón. En nuestro pa ís, se reconoce el delito de "Pederast ía,, cuando un hombre somete sexualmente a un menor de edad, existiendo tambi én el de ''Atentado Violento al Pudor,, cuando se sorprende a dos o m ás personas del mismo sexo, o distinto, manteniendo relaciones sexuales, en lugares p úblicos.
La inexistencia de organizaciones que recepcionen denucias de violaci ón a los H. R., de personas homosexuales, hace que tampoco existan esas denuncias en la pr áctica, sin que ésto quiera decir, que no sea real la necesidad de hacerlas.
No existe una actitud resignada ante ésto; poel contrario. La preparaci ón de este trabajo, me ha llevado a hablar con muchas lesbianas, las cuales me manifestaron muchas expectativas al respecto. A ún as í, y por ser la primera vez, dedidimos entre todas -- con una sola excepci ón -- denunciar las situaciones vividas, a modo de an écdotas y sin nombres identificatorios.
Algo que fue reiter ándose una y otra vez: no perder el contacto iniciado qu í. Seguidamente presento los casos, por cierto muy reiterados:
Caso 1. En épocas de la dictadura militar y a ún en el primer gobierno de "recuperaci ón,, democr árica, eran muy comunes las denominadas "razzias,,. Con estos procedimientos se deten ía a las personas j óvenes, m ás que nada, preferentemente homosexuales. Las travestis soportaron estar detenidas en habit áculos plagados de cucarachas, ratas, etc., hasta por siete d ías, con poca comida y agua.
Caso 2. Sorprendentemente y no, hubieron barios boliches gays, qu é coincidieron en su forma de cerrarlos: una gigantesca "razzia,,. De esta manera se deten ía por 24 o 48 horas a hombres y mujeres homosexuales, a quienes se les tomba una foto que acompaña una ficha con todos sus datos personales: Nø de C édula de Identidad, domicilio, lugar de trabajo, profesi ón, profesi ón de sus padres, etc. Esta informaci ón quedaba en archivos especiales de la Jefatura de Polic ía. Arbitrariamente era usada, en llamadas telef ónicas an óminas o no -- seq ún fuera la resistencia -- denunciando la homosexualidad de las personas en sus respectivos trabajos o a sus familiares.
Caso 3. Tambi én en épocas de la dictadura militar, era com ún que tanto hombres como mujeres homosexuales organizaran reuniones en sus respectiva casas, ya que todo derecho de reuni ón o de asociaci ón, estaban expresamente prohibidas. Para quienes no se atrevieran a ir a los boliches gays o no les gustara hacerlo, no exist ía ninguna garant ía en cuando a la noviolaci ón de sus propios domicilios particulares. Muchas lesbianas y muchos gays, consiguieron su ficha en Jefatura, siendo detenidos por "averiguaciones.
Caso 4. En 1984, último año de la dictadura, un beso en la boca entre dos chicas, dispidi éndose en una parada de ómnibus, sucedi ó lo siguiente: un polic ía se acerc ó a ellas y les solicit ó documento, qued ándose con ellos y dicidendo que ellas deb ían acomañarlo. Sin embardo, cuando el funcionario y P. y L. se dirig ían a la seccional, en car ácter de detenidas, L. habl ó con él, en los siguientes terminos: "Si quer és, vamos a la Comisar ía, pero te vas a meter en un l ío. You soy hija de un General de Ej ército y ella -- por P. -- es hija de un Coronel... "El polic ía se detuvo, las mir ó y les dijo: "Est á bien, pueden irse.
Caso 5. En ocasi ón de salir, un grupo de lesbianas de un boliche gay, en 1985, un grupo de j óvenes las siguieron y rodearon con sus motos en plena calle. Dos de ellas que lograron cruzar el cerco motorizado, avisaron a un patrullero, lo que suced ía. El patrullero no se detuvo. Uno de los muchachos grit ó entonces: "No se meten porque saben que soy el hijo del sub jefe de polic ía.
(El chico Quintana, una semana despu és fue detenido, porque lideraba una banda, hasta ese momento "incapturable,,. El último robo que perpetraron, fue in la casa de un Coronel. Las mujeres que denunciaron estos hechos reconocieron la foto del mencionado, en el diario).
Caso 6. M. L. fue detenida en Buenos Aires, en un "operativo,, militar, junto a otras dos mujeres con las que compart ía el apartamento. Eran todas uruguayas. En el curso de varios d ías sus comapañeras fueron puestas en libertad. Una de ellas afirma haber escuchado la voz de M. L., Mientras era torturada in automotoras Orletti. Nunca m ás la vieron. M. L., es una de las desaparecidas uruguayas en Bs. As.
Existe una organizaci ón en Montevideo de Madres y Familiares de desaparecidos, que forma parte de Fedefam, la uni ón latinoamericana de todas estas organizaciones. En "Familiares,, de Uruguay, enterados de la operaci ón sexual de M.L. -- ella era lesbiana -- no se preocuparon m ás, al igual que su propia familia, abandono todo intento de buscarla e incluso no llevaron m ás su foto a los actos organizados por ellos. La lucha por M.L. -- conocido su lesbianismo -- fue abandonada en su reclamo de ser humano.
Caso 7. El Partido Comunista se hizo tristemente c élebre, en nuestra comunidad, cuando se conoci ó la noticia, de que hab ía expulsado de sus filas a varias militantes, por ser lesbianas. (Ellas han preferido mantener el anonimato total).
Caso 8. Ya en "Democracia, es com ún que ciudadanos civiles finjan ser polic ía para intimidar tanto a lesbinas como a gays, amenaz ándolos con llevarlos a Jefatura, a menos que éstas o éstos cedan a pagar una suma de dinero que haga "olvidar,, al "funcionario,, la presunci ón de "sospecha,, por la que fueron abordadas/os. Por supuesto, que tambi én existen verdaderos polic ías que lo hacen; eligiendo sus v íctimas en zonas donde es frecuente hallar a turistas desprevenidas/os e ignorantes de las leyes de este pa ís. Corresponder ía hablar tambi én aqu í, e lesbianas o gays uruguayos que hace tiempo, viven en otros pa íses, y llegan aqu í despu és de varios años, a visitar amigos y familiares.
Caso 9. Una pareja de lesbianas, que decidieron irse de vacaciones a Brasil, fueron sorprendidas telef ónicamente con la noticia de que su casa en Montevideo, hab ía sido robada. Una amiga de ambas -- que vive in las misma cuadra -- pasaba ocasionalmente por all í, cuando vio varios autos de la polic ía. Le dijeron lo que hab ía pasado y le pidieron que llamara a alguien que pudiera hacerse responsable de hacer un inventario para saber qu é era lo que faltaba.
Dos d ías mas tarde, la amiga concurri ó nuevamente a la casa y se percat ó que faltaban muchas m ás cosas, de lo que se hab ía dado cuenta la primera vez. La explicaci ón era simple: mientras lograron ubicar a quienes all í viv ían y mientras ellas pudieron volver desde Brasil, la casa hab ía quedado en "custodia,, policial.
Esta vez, faltaban dos bicicletas, zapatos, una radio, una tostadora de pan, etc. Ante tal situaci ón, una de ellas decidi ó pedir una audiencia con el comisario de la zona y denunciar el robo, que la propia custodia policial hab ía realizado.
El comisario fue claro: "yo que usted no hago tal denuncia. Ud. tiene en su cuarto una cama de dos plazas, tiene fotos en donde est á abrazada con otra mujer... Si ud. hace la denuncia contra la polic ía, ésto se va a saber y Ud. y su amiga, pueden perder el empleo. Pi énselo.
Ella lo pens ó. Lo habl ó con su pareja y de com ún acuerdo, decidieron no hacer la denuncia. La amenaza del comisario tuvo el efecto por él deseado.
Caso 10. Es com ún que las lesbianas que son madres y hayan decidido divorciarse, reciban amenazas de sus ex parejas hombres, acerca de su opci ón sexual, como impendimento en la tenencia de sus hijos e hijas. En este sentido tembi én es com ún que muchos m édicos, psiquiastras, psic ólogos, y sex ólogos (definici ón articifical para una profesi ón de la que en muestro pa ís no existe ninguna carrera de nivel universitario) se hagan c ómplices de los respectivos ex maridos, reafirmando la "tesis,, de que una mujer lesbiana, no tiene las condiciones "morales,, necesarias para ejercer tal tenencia.
Caso 11. Existe en nuestro medio, alguna organizaci ón feminista, que aparece en los "Directorios,, internacionales de grupos de lesbianas y gays, sin que en realidad lo sea.
Caso 12. Una situaci ón de evidente violaci ón a los H. R.. de lesbianas, es la nula informaci ón del Ministerio de Salud Pública de Uruguay, ante el VIH/SIDA. Dado el m étodo y los contenidos de toda la informaci ón en su globalidad, con que se ha manejado esta tem ática por parte de las autoridades, seguramente el creer que no hablar sobre lesbianismo, es sin ónimo de que las lesbianas no existimos. En base a esta observaci ón y en base a que creemos que en realidad tembi én hay una discriminaci ón de g énero, esta doble marginaci ón ha tenido el propósito de recluirnos en el reino de lo invisible, de lo inexistente o en el "mejor,, de los casos, en lo que es, pero de "eso,, no se habla. (Por m ás detalles, comunicarse con LESVENUS).
Caso 13. Dentro de las condiciones para poder donar sangre, en el Banco de Sangre, figura la de no ser homosexual. Aunque en la hoja en cuesti ón no se espicifica si tal prohibici ón es para hombres o mujeres o para ambos, creemos que no debemos omitir -- en este trabajo -- tal informaci ón.
Caso 14. Susana Fern ández y Marianela Arnaud, dos integrantes de H.U. cometieron una rapiña a un taxista e intentaron otra en la que fueron detenidas.
En el Departamento de Hurtos y Rapiñas, de la Jefatura de Polic ía de Montevideo, se les tom ó declaraci ón por separado. Por habe sido detenidas "in fraganti", no hab ía mucho para declarar. Sin embargo, y ante la solicitud de decir en qu é lugar se hab ían conocido, dedidieron decir, que hab ía sido en la sede de H.U. All í empez ó la violencia, a partir de ese momento, las preguntas de la polic ía se centraron en qu é era H.U., qu é hac ían ah í, si hac ían org ías, si ellas dos era un "matrimonio,, qui én hac ía de "hombre", etc. He conseguido hablar con Susana y ella ha hecho una carta para uds. Ser ía muy interesante contar con una compaña de apoyo, para este caso. En primer lugar por las caracter ísticas aqu í mencionadas, de c ómo empez ó a gestarse la violencia, de la actitud rebelde de Susana que "provoc ó la golpiza de la que fue objeto; el maltrato f ísico y verbal a que fueron sometidas y porque la Defensor íade Oficio que le fue asignada al Dr. Eduardo Pesce, no existi ó en los hechos.
Ellas fueron detenidas el 7 de setiembre de 1994. El 9 de setiembre pasaron a Juez. A partir del 10, esperan sentencia en la c árcel de mujeres. Con el apoyo econ ómico de familiares de bajos recursos y de amigos/as , se ha logrado que un par de abogadas hayan tomado a su cargo el caso y lo est án preparando.
Si la participaci ón de IGLHRC fuera posible, pueden envia la correspondencia a nuestra sede o enviar fax al 02 598 908166 (IDES-HU). Tel éfono provisorio de la sede: 949 626. Tel éfono particular de Ana Mart ínez: 48 64 60.